Durante años, hablar de anjovas en Marbella sonaba más a cuento de pantalán que a otra cosa. La anjova (Pomatomus saltatrix, el bluefish de los anglosajones) se asocia a aguas más templadas del Atlántico y del Mediterráneo, y no es un pez que uno espere encontrarse en la Costa del Sol en pleno invierno. Pero una salida reciente, pegados al puerto de Marbella a finales de diciembre, nos dejó una pregunta sobre la mesa: ¿se está volviendo la anjova más habitual en el sur de España?
Y no fue mar adentro. Pasó a la salida del puerto, con poca agua y una mañana de invierno tranquila, sin viento y con el mar como un plato.
Una mañana de invierno a la salida del puerto
Salimos temprano, antes de que amaneciera, con la idea de sacar unos calamares para usarlos de vivo más tarde. El barco se quedó cerca del puerto, sobre unos 15 a 20 metros de fondo, una profundidad donde lo normal es encontrar calamar, pasto y, de vez en cuando, algún depredador costero de paso.
Mientras trabajábamos la zona apareció junto al barco una actividad poco habitual. No había cebadas explosivas ni reventones en superficie. Lo que se veía eran varios peces grandes moviéndose justo debajo de la lámina de agua, rodando despacio y enseñando el vientre blanco. Calculamos entre 20 y 30 peces, nadando juntos y con un rumbo muy claro.
Esa forma de moverse, tranquila pero segura, ya apuntaba a un depredador rápido y que caza en grupo.
Cómo reconocer un banco cerca de la superficie
Si nunca has visto algo así, merece la pena saber qué buscar, porque no siempre hay pajarera ni agua hirviendo. Fíjate en:
- destellos plateados o blancos bajo la superficie, de peces que giran de costado;
- una mancha de agua que se mueve contra la corriente o en una dirección constante, distinta del resto;
- pasto nervioso: alevines saltando o agrupándose en bola cerca del casco;
- calamar o pasto que de repente desaparece del sonar o de la zona donde estabas pescando.
Cuando lo veas, el tiempo cuenta. Un banco así puede estar a tiro de caña un par de minutos y luego desaparecer.
Una caña preparada y una decisión rápida
En el barco teníamos ya una caña montada con trenzado de 20 lb y un bajo de fluorocarbono de 30 lb, pero sin señuelo. Como los peces seguían dejándose ver bajo la superficie, le pusimos un vinilo tipo shad de silicona montado con un anzuelo simple y lanzamos hacia el banco.
La picada fue casi inmediata.
El pez hizo una arrancada potente y agresiva, con el freno bastante apretado. Aunque la pelea fue corta, se fue al fondo y tiró con fuerza. A los 30 segundos más o menos, el bajo se partió.
Al recoger, el bajo no tenía el roce típico de una piedra o de un cabo. Era un corte limpio, mecánico, con marcas nítidas y precisas. Todo apuntaba a dientes, no a que el hilo hubiera rozado con alguna estructura.
Por qué todo apunta a la anjova
La anjova es un depredador agresivo que caza en banco y que se acerca mucho a la costa cuando hay calamar o pequeño pelágico. Tiene una dentadura capaz de cortar fluorocarbono en un momento, aunque la presión no sea gran cosa.
Que aparezcan anjovas fuera de su zona habitual no es nuevo. Ya en 2007, investigadores marinos españoles documentaron apariciones inesperadas de anjova en la costa gallega. Entonces, instituciones como el CSIC y el Instituto Español de Oceanografía relacionaron estas observaciones con el aumento de la temperatura del mar y con cambios en los patrones marinos.
Desde entonces, observaciones parecidas se repiten cada vez más en el sur de Europa.
Cambio climático y encuentros en la costa
El Mediterráneo sigue calentándose y los ecosistemas costeros están cambiando. Especies que antes se consideraban visitantes raros aparecen ahora más cerca de la orilla y más entrado el año.
La anjova es un depredador muy adaptable. Encontrarla con poca agua junto al puerto de Marbella en invierno apunta a condiciones que están cambiando más que a un hecho aislado.
Esto no confirma que haya una población estable, pero sí refuerza la idea de que la anjova en Marbella ya no es solo un mito.
Una lección de equipo que no conviene olvidar
Este encuentro deja una lección importante para quien pesca en la costa: cuando hay depredadores rápidos y con dientes, el fluorocarbono solo no siempre basta.
Si sospechas que hay anjova, lo más recomendable es montar fluorocarbono de 40 lb o más o unos 30 cm (12 pulgadas) de bajo de línea de acero por delante del señuelo. Un cambio tan pequeño puede ser la diferencia entre sacar el pez y perderlo en cuestión de segundos.
Acero o fluoro grueso: cuándo cada uno
El acero es la opción segura frente a los dientes: la anjova no lo corta. Su pega es que se ve más y le resta algo de movimiento a un vinilo ligero, así que en aguas muy claras y con peces desconfiados puede costar alguna picada. El fluorocarbono grueso es más discreto y deja nadar mejor el señuelo, pero aguanta el corte solo hasta cierto punto: un mordisco bien dado en el sitio justo puede abrirlo igualmente.
Una forma práctica de decidirlo:
- Si has visto el banco o ya te han cortado una vez, monta acero sin dudarlo.
- Si solo lo sospechas, el fluoro de 40 lb o más es un buen compromiso.
- Lleva siempre unos bajos de acero ya hechos en la caja, con su emerillón y su imperdible, para cambiar en segundos sin tener que hacer nudos con el banco delante.
Llevar bajos de acero a bordo, aunque salgas a por calamar o a pescar con poco fondo, te deja preparado para sorpresas como esta.
Qué significa para pescadores y chárteres
Para quien pesca en el sur de España, ya sea desde Marbella o a bordo de alguno de los barcos de pesca que salen de Málaga, a una hora hacia el este por la misma costa, esto abre nuevas posibilidades. Ahí están La Starfisher, para grupos de hasta 8 personas, o La Faeton Blue Marlin, para hasta 12, las dos con un patrón que lleva más de 20 años en esta costa. El popping ligero, los vinilos y las imitaciones de calamar pueden tener su sitio incluso en los meses de invierno.
Para chárteres como el barco Blue Tide, que sale de Marbella y hace curricán o pesca a fondo según la temporada, avistamientos así suman valor a las salidas por la costa. Demuestran que la diversidad de especies va en aumento y que el cliente puede vivir algo realmente inesperado, incluso cerca del puerto.
Qué preguntar al patrón antes de una salida en invierno
Si te apetece salir en estos meses con la idea de tentar a algún depredador, merece la pena aclarar unas cosas antes de reservar:
- Qué tipo de pesca se está haciendo ahora (curricán, fondo, spinning o calamar) y si se puede combinar.
- Si a bordo hay cañas de spinning y bajos de acero, o si conviene llevar los tuyos.
- Qué ha estado viendo últimamente cerca del puerto: pasto, calamar, pájaros o movimiento en superficie.
- Qué pasa si el tiempo no acompaña, porque en invierno el levante o el poniente pueden cambiar los planes.
Conclusión
El pez no llegó al barco, pero las pruebas eran claras. El comportamiento en grupo, la picada inmediata, la arrancada potente y el corte limpio apuntan a una anjova.
Puede que la anjova en Marbella todavía sea poco habitual, pero encuentros como este hacen pensar que cada vez es más real. A veces el mar cambia en silencio, justo a la salida del puerto, antes de que nadie esté preparado.
¿Quieres pescar en estas aguas? Echa un vistazo a los chárteres de pesca en Marbella en Reelzy o mira qué más se está pescando a lo largo de la costa en España. Los barcos de pesca tienen licencia colectiva, así que no necesitas licencia propia.

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